Friday, December 9, 2016

El Estreno de Navidad

Cuando yo estaba soltera mi mamá siempre me compraba un vestido nuevo para navidad y año nuevo. Ahora siempre le regala algo a mi hija para que ande linda en las fiestas de fin de año.  Hace justo un año me encontré pensando qué iba a ponerme para navidad y decidí pedirle algo diferente a Dios:

“Padre, quisiera que este fin de año me vistieras con un manto de alegría que me dure todo el año 2016. Así como vistes los lirios del campo quisiera que cubrieras mi alma con colores alegres, llamativos, brillantes.”


“Dame alegría esta navidad y que todos sepan que tú eres el único autor y consumador no sólo de mi fe sino también de mi felicidad. Quiero que tú también disfrutes viéndome estrenar estas fiestas de fin de año así como yo disfruto ver a mi hija con su vestido nuevo.”

Hoy después de un año puedo decir que Dios concedió mi deseo. Las circunstancias en mi vida han sido similares y he tenido que enfrentar nuevos retos, pero  Dios me regaló para la navidad del año pasado una alegría diferente que me ha acompañado en todo el 2016.

No es una euforia, sino una quietud en el alma. No es una negación de los problemas, sino una aceptación del cuidado de mi Padre. No es un positivismo basado en mis propias fuerzas, sino una fe en el Dios que ha prometido que nunca me desamparará. No es una ilusión, sino una seguridad. No es un gozo completo, pero es un comienzo.     

Este diciembre quiero lanzarte un reto: en vez de enfocarte en la ropa que te vas a poner para las fiestas de fin de año pídele a Dios que te vista con un nuevo manto de alegría y te unja con el óleo de su gozo.

La ropa pasa de moda, pero el manto de alegría que Dios te ofrece se renueva cada día (2ª Co. 4:16). Los vestidos se destiñen, pero la túnica de colores con la que Dios quiere vestir tu alma nunca se envejece (Dt. 29:5). No necesitas gastar nada porque en el reino de Dios se compra sin dinero (Is. 55:1).

No tienes que rebajar para ponértelo porque los regalos de Dios son hechos a la medida de sus hijos. No depende de circunstancias favorables, sino únicamente de la comunión con el Espíritu Santo que mora en tu corazón (1ª Pe. 1:8).

Jesús ya compró nuestro estreno de navidad hace más de dos mil años en la cruz del calvario y ahora nuestra única responsabilidad es decidir conscientemente usarlo a diario a través de la fe. Pruébalo, después de usarlo un par de días nunca más vas a querer dejarlo.

“…a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar de espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová para gloria suya”. Is. 61:3


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