EL MANUAL INÚTIL
Mi mamá me
contagió una lección hace unos días.
Resulta que
un buen amigo cumplía años y ella era la encargada de preparar la lasaña para
la cena de celebración. Ella estaba emocionada-aparte de ser la mejor chef que
conozco-porque iba a estrenar el horno de una cocina preciosa y moderna que se
acaba de comprar.
Había
cocinado desde temprano y se llegó el momento de meter los moldes al horno.
Probó varias veces y el horno no encendía. Me llamó para que le ayudara a ver
qué pasaba. La verdad yo solo entro a la cocina a ver qué saco de la refri, por
lo que mi ayuda como podrán imaginar, no fue mucha.
Ella, con
manual en mano estuvo tratando de adivinar qué pasaba. Yo traté de leer las
instrucciones, pero me confundían tantos modelos diferentes que aparecían ahí.
En un momento pensamos que era el gas que se había acabado, así que de
emergencia pedimos un cilindro a domicilio. Después de tratar de encender el
horno decenas de veces, mi mamá llamó a la esposa del cumpleañero para contarle
la tragedia. Ella se vino corriendo a mi casa para ver si íbamos a hornear la
comida a otro lado.
Pero cuando
llegó a casa, me aparté y sólo escuché como entre ella y mi mamá hablaban del
asunto. Mi amiga le repetía: “¿qué dice
el manual?” “hay que leer el manual” “enséñeme el manual”. Noté cierta impaciencia en el tono de voz de
mi mami y pensé: “si ya lo intentamos,
esa cosa no sirve” “ella cree que mi mami no sabe” “ese manual inútil”. De repente mi mamá gritó: “¡ya sé!” y corrió a
la cocina. La seguimos y tarán! El horno encendió!!!
Había un
paso simple que omitimos: al usar el horno por primera vez, se debía mantener
presionado el chispero cierta cantidad de tiempo hasta que éste hiciera cierto
sonido. Todas nos reímos por la aflicción que pasamos y respiramos aliviadas
porque no comeríamos solo ensalada en la cena! Pero mi mamá dijo en voz alta: “Gracias Señor por la lección que acabas de
darme. Siempre tengo que leer el ‘Manual’” Yo no dije nada, pero entendí su
punto y tomé mi parte.
Y es que
muchas de nosotras podemos pasar años en una iglesia sin tomarnos
verdaderamente el tiempo de leer el ‘Manual de los Cristianos’, Su Palabra.
Muchos de nuestros líos provienen de nuestro desconocimiento de las Escrituras.
Pudimos habernos evitado mucho dolor si hubiéramos seguido Su voluntad revelada
en la Biblia. Quizás hemos querido hacer funcionar nuestra vida (como al horno)
a nuestra manera, sin siquiera consultar lo que Él tiene que decirnos en Su
Palabra.
Siempre me
ha llamado la atención que cuando Jesús oró por sus discípulos (Juan 17) justo
antes de ser entregado para morir, dijo en el versículo17: “Santíficalos
en Tu verdad, Tu Palabra es verdad”. En medio de la última plegaria del
Señor Jesús por esos hombres que amaba, intercedió porque fueran expuestos a la
Verdad de Dios, pues sabía que ella era poderosa para santificarlos y
equiparlos para lo que vendría.
Sé que sabes todos los beneficios que trae a tu vida estudiar
las Escrituras y no solo conocerla superficialmente. Sé que sabes que no es un
‘Manual Inútil’. No pretendo recitarte muchos versículos que te convenzan de
sumergirte en ella. Solamente quiero invitarte a tomar acción, a dar pasos concretos
para usar ese ‘Manual’ como es debido. Ten un plan sistemático de lectura
diaria, involúcrate en los estudios bíblicos que tu iglesia ofrece, usa
versiones de la Biblia que te ayuden a comprenderla mejor, lo que sea, pero
actúa.
Deja que Su Palabra te sane, te consuele, te de esperanza, te
guíe, te ayude a conocerle mejor, te enamore más de Su carácter, te confronte,
te santifique, te prevenga de doctrinas insanas y te equipe para vivir de
acuerdo a Su voluntad.
Si me entregaran una carta que mi papá hubiera dejado antes
de morir, estoy segura que la leería a diario, la memorizaría, la doblaría y
desdoblaría cada vez que pudiera, quizás hasta se la mostraría a otros, de
verdad que la atesoraría muchísimo…entonces ¿cómo podría pretender vivir ignorando
el tesoro que mi Papá me dejó en ese ‘Manual’, Su preciosa Palabra?
“Ciertamente, la palabra
de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos.
Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos,
y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón” Hebreos 4:12 NVI
“Hijo
mío, si recibieres mis palabras, y mis
mandamientos guardares dentro de ti…entonces entenderás el temor de Jehová,
y hallarás el conocimiento de
Dios” Proverbios 2:1-5 RVR60
Doménica Maeda


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