Sunday, August 14, 2016

LA SABIA AMIGA DE LAS KARDASHIAN

La verdad es que no sé si Kim, Khloé o Kourtney tienen alguna amiga cristiana-espero que sì!, para que conozcan del Señor. Sin embargo, ya que este mes estaremos siendo desafiadas a convertirnos en mujeres sabias, he tratado de imaginar cómo debe ser la vida de una mujer cristiana en medio de un mundo lleno de chicas Kardashian.



Creo que en los últimos años hemos estado siendo bombardeadas con toneladas de mensajes equivocados y de forma pasiva hemos aceptado muchos de ellos, los cuales, al verse a la luz de la Palabra, resultan ser opuestos a lo que el Señor diseñó que fuésemos.

Como mujer soltera, quiero tomarme la libertad de escribir en esta ocasión, sobre todo a aquellas de ustedes que comparten mi estado civil. Quiero contarles que, en el último mes, Dios me ha estado retando a poner más cuidado en algunos aspectos que sin darme cuenta, había descuidado y pasaban desapercibidos en mi vida diaria. Algunos de ellos son:

1.    NUESTRA PRIORIDAD EN LA VIDA.

Lo sé, es casi inevitable que la gente a nuestro alrededor o incluso nosotras mismas, no nos cuestionemos sobre cuándo conoceremos a ese hombre que hemos estado esperando. El mundo nos enseña que las mujeres podemos tomar las riendas sin problema y lanzarnos tras 'la presa'. Al fin y al cabo las madres del feminismo lucharon por algo ¿no? Entonces, ¿quién dice que las mujeres debemos esperar a que nuestro esposo aparezca por ahí? ¡Vamos! ¡No seas anticuada! ¡Salgamos a buscarlo!
Pero me sobrecoge darme cuenta de lo que la Biblia dice en Proverbios 7 acerca de la mujer insensata, que acechaba a su presa en la calle. Los versículos 10, 13 y 15 dicen que es ella la que sale al encuentro del joven, ella se lanza a besarlo, ella lo invita sin más a su casa y se muestra sensual con él. El Señor condena esta actitud. Y no porque las mujeres no tengamos derecho a salir con hombres solteros disponibles, o porque Dios quiera que nos encerremos en la iglesia a esperar que por arte de magia un hombre se fije en nosotras solo porque sí. NO. Esa es la mentira que hemos creído. Lo que es reprobable de la actitud de esta mujer es que toda su energía, sus pensamientos, su alma y su corazón estaban enfocados en 'conseguir' a un hombre y no en el Señor.

Las Kardashian seguramente nos darían tips de cómo pescar a un hombre en la primera cita, cómo lucir sexy para el hombre que deseas, cómo conseguir las miradas de todos los hombres, etc. Pero lo que la Palabra de Dios nos dice es: Deléitate asimismo en Jehová, Y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en Él; y Él hará.” Salmos 37:4-5. Y estoy segura que esto incluye nuestras relaciones también.

El estado de nuestro corazón es revelado en gran medida por la forma en la que nos relacionamos con los hombres. Nuestra prioridad no debería ser tener una pareja. Así que hagamos los cambios que Su Espíritu nos guíe a hacer. Lancémonos, pero a conocer al Amante de nuestra alma, enamorémonos más de Él, dejemos que nos cautive, persigamos Su voz y Su presencia y dejemos que Él se encargue de cruzar nuestro camino con el del hombre que Él ha soñado para nosotras. (Si, Él un Dios creativo con recursos ilimitados, puede hacerlo!)





2.    EL ROL QUE NOS CORRESPONDE

Nuestro Dios diseñó un rol para las mujeres. Pero creo que muchas de nosotras, las solteras, pensamos que este rol lo deben cumplir únicamente las casadas. Lamento decirte que esto no es así. Si esperamos a formar un matrimonio para empezar a desempeñar el rol que nos fue asignado, seguramente enfrentaremos muchas tormentas. El Señor desea que tú y yo aprendamos a cumplir con nuestro rol desde ya, y pienso que estando solteras tenemos muchas más oportunidades para practicar.

Tradicionalmente se utiliza Proverbios 31 para describir a la esposa idónea. Sin embargo, hay muchos rasgos del carácter y del corazón de esta mujer piadosa que tú y yo podemos perseguir: ser diligentes en nuestro trabajo, no ser perezosas, tener un orden adecuado en nuestras prioridades, cuidado de nuestras pertenencias, cuidado de nuestros seres amados (padres, abuelos, amigos en pruebas, etc), proactividad, usar palabras que edifican, servicio al más necesitado, decisiones financieras sabias, entre otras. Estas cosas no nacen cuando te casas, son producto de cultivar tu relación con el Señor en cualquier momento de tu vida.

Además, nunca olvidemos que Dios pensó en el hombre como la cabeza de la familia. Fueron hechos para iniciar y nosotras para responder. Aún como solteras, podemos darles a ellos el lugar que les corresponde. Dejémosles ser quienes lleven los pantalones en todo sentido. No les arrebatemos su rol queriendo ser mujeres independientes que no respetan su liderazgo. De esa forma, cuando el Señor nos conceda ser esposas, cumplir nuestro rol será más fácil.


3.    

    NUESTRO ESTÁNDAR DE PUREZA

Escuché a una chica soltera decir que le parecía injusto que existan más 'exigencias' de pureza para nosotras que para una mujer casada. Yo no estoy de acuerdo con ella. Simplemente creo que el estándar es diferente.

Obviamente debemos medir todo de acuerdo a lo establecido en las Escrituras. Aunque en el mundo de las chicas Kardashian, obviamente dicho estándar no existe, la palabra pureza es desconocida y todo está permitido.

Sin embargo, hay varias cosas en las que urge que seamos diligentes:

-       Nuestra apariencia física. No debemos ser negligentes en nuestra apariencia. Debemos cuidar cómo lucimos y vigilar que nuestra forma de vestir no sirva de tropiezo para nadie. Nuestra ropa no debe invitar a ningún hombre a imaginarnos desnudas. La Biblia dice: Más bien, vístanse con la presencia del Señor Jesucristo. Y no se permitan pensar en formas de complacer los malos deseos” Romanos 13:14 (NTV). Proverbios 31:25 añade: “Fuerza y honor son su vestidura”.

-       Nuestras conversaciones. Cuidemos que cada plática en la que participemos, ya sea como hablantes o como oyentes, no deshonre de ninguna manera al Señor. Huyamos del doble sentido, de las bromas sexuales, de la burla a otros, de la crítica, de la queja, en fin, de cualquier palabra o tema que sea impuro. Un buen filtro sería cuestionarte a ti misma: ¿sostendría esta misma conversación frente a mis padres, líderes o hermanos de la iglesia?  Si la respuesta es no, ya sabes lo que debes hacer.
-         
    Nuestra relación con el sexo opuesto. ¿Qué hay de malo con aceptar salir con un hombre? ¿Por qué no debo aceptar los cumplidos o las palabras cariñosas de alguien? ¿Qué tiene de dañino que yo chatee con algún hombre y coquetee un poco? ¿Por qué no puedo usar lenguaje corporal sugestivo si eso no me lleva a la cama con nadie?

Éstas son sólo algunas líneas que muchas de nosotras hemos decidido cruzar alguna vez y no han tenido el resultado deseado. La Biblia no nos da una lista al estilo Cosmopolitan, de 15 cosas que debemos hacer para relacionarnos con los hombres, pero sí nos advierte: “La discreción te cuidará, la inteligencia te protegerá. La sabiduría te librará…” Proverbios 2:11-12 (NVI). Si nuestra relación con algún hombre nos hace perder la discreción, quebrar algunos límites y actuar sin inteligencia o sin sabiduría, deberíamos cuestionarnos si es una relación pura.

La Palabra de Dios está llena de consejos y advertencias amorosas para nuestra vida como solteras. Estoy convencida que eso junto a nuestra relación cercana con el Señor, es lo único que nos ayudará a ser unas mujeres que sobresalen por ser sabias en medio de este mundo plagado de chicas Kardashian.



“La ley de Dios es perfecta, y nos da nueva vida. Sus mandatos son dignos de confianza, pues dan sabiduría a los jóvenes” Salmos 19:7 TLA


“Opten por mi instrucción, no por la plata; por el conocimiento, no por el oro refinado. Vale más la sabiduría que las piedras preciosas, y ni lo más deseable se le compara” Proverbios 8:11 NVI


Blogger invitada
Domenica Maeda
La Astucia del Corazón

No sé si alguien ha visto la serie “House of Cards”. La he tratado de ver en dos ocasiones y después de unos cuantos episodios termino dejándola. He visto otras series con peores villanos pero hay algo en Frank Underwood y su esposa que me repugna demasiado para seguirla viendo. Son demasiado sesgados, manipuladores, astutos, calculadores… Nada de lo que ellos dicen es real o auténtico. Siempre tienen una agenda oculta  y son profesionales del engaño. Son hábiles haciendo que los demás hagan exactamente lo que ellos quieren.



 Todo esto me recuerda al primer villano de la historia humana… “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo…” Gn. 3:1. La serpiente se acercó a Eva con una agenda oculta, con medias verdades, con intrigas, sembrando dudas y logró engañarla. Pablo hace hincapié en esta frase: “…la mujer fue engañada…” (1ª Tim. 2:14). Ahora  las mujeres nos jactamos de tener un sexto sentido, de ver mucho más lejos que los hombres, de manejar a los esposos a nuestro antojo, pero aún la primera mujer sin ninguna inclinación al pecado fue engañada. Ese hecho debería de llenarnos de humildad. Nuestra inteligencia relacional no nos exime de la posibilidad de ser engañadas. Satanás todavía se nos acerca con cientos de mentiras y una de ellas es la siguiente: “Si quieres algo bueno puedes ocupar artimañas y medias verdades para  conseguirlo. El fin justifica los medios”. El problema es que esa forma maquiavélica de ver la vida no es una virtud en el reino de los cielos. El Señor no nos permite usar ese tipo de astucia ni siquiera para predicar el evangelio. “Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios…” 2ª Co. 4:2. Tratar de convencer a las personas con medios no transparentes es reprobable aun cuando el fin sea honorable. Ser “astuta de corazón” (Prv. 7:10) no es un cumplido en la Biblia. Es una forma  de describir a una persona manipuladora y egocéntrica que siempre se sale con la suya.

“Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes y sus manos ligaduras” Ecl. 7:26




Una mujer que teme a Dios no utiliza a otras personas para conseguir lo que quiere, sino que se acerca a Dios con un corazón sincero y confiando en la gracia de Dios. Deposita sus cargas ante Él y reposa en su amor y su cuidado. No es una persona pasiva sin ideas propias. Su esposo la aprecia y busca continuamente su sabio y sincero consejo sin desconfiar de sus verdaderas intenciones (Prv. 31:11). Su sí es sí y su no es no (Mt. 5:37; Stg. 5:12). En pocas palabras no se parece en nada a Frank Underwood de “House of Cards” y por otro lado cada día se parece más a Jesús. Ambos son un extremo y hay un amplio espectro en el medio. Por un lado me repugna Frank y por otro lado Jesús es digno de toda mi admiración. La decisión no es difícil, elijo el carácter sencillo y sincero que me ofrece Jesús y que mostraban los primeros cristianos (Hechos 2:46).


“Porque nuestra gloria es ésta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros”. 2ª Co. 1:12

Blogger invitada
Maria Elena de Rivas

El Adorno del Corazón

El Adorno del Corazón
“Fuerza y dignidad son su vestidura; y se ríe de lo porvenir” Prv. 31:25



Hace poco estuve viendo las noticias nacionales e internacionales y estuve meditando en ese versículo. La mujer virtuosa de Proverbios 31 no es una mujer desconectada de la realidad. Ella sabe que el invierno se aproxima, pero no tiene temor. Podría leer malas noticias en el periódico, un resultado desfavorable de un examen médico, un estado de cuenta sobregirado y su reacción siempre sería la misma: se reiría del porvenir, porque su confianza está en Dios. Su mirada no está puesta en las circunstancias, sino en su Señor. De esa misma vestidura habla Pedro:

“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el de corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” 1ª Pedro 3:3, 4

La cultura actual bombardea a las mujeres con un mensaje recurrente: Invierte tu tiempo, tu dinero y tus energías en tu cuerpo y en tu apariencia, pero la Biblia tiene un consejo muy diferente. Dios quiere que adornemos nuestro corazón con un espíritu apacible, sereno y quieto. No es una cuestión de temperamento, ni es una confianza en nuestras propias capacidades. Es una tranquilidad interna que viene de confiar en que nuestro futuro está en las manos de Dios. Nuestra alma es como un lago que se agita a la menor tormenta. Esa es la reacción natural a las circunstancias adversas, pero como mujeres cristianas estamos llamadas a una vida sobrenatural. Tenemos de nuestro lado al mismo Hijo de Dios que calmó las tormentas con su voz y que caminó sobre las aguas. Él tiene el poder de librarnos de nuestros temores y apaciguar nuestra alma con su Palabra así como cuando una madre arrulla a su hijo hasta dormirlo, pero para eso tenemos que tomar tiempo en su presencia para echar nuestras cargas sobre Él y recibir el sustento que necesitamos (Sal. 55:22; Sal. 119:28).

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” Fil. 4:6,7

Yo no sé ustedes, pero yo sueño con experimentar esa paz que sólo Jesús ofrece. La belleza externa es pasajera (Prv. 31:30), ejercitar el cuerpo es de poco provecho (1ª Tim. 4:8). La única belleza que permanece para siempre es la de Dios, la cual nosotras estamos llamadas a reflejar con nuestras vidas. Cada vez que confiamos en el Señor en medio de las adversidades estamos mostrando que contamos con un Dios fiel, misericordioso y digno de toda nuestra confianza. ¿Quién no quisiera encontrar el secreto de la belleza? Te tengo buenas noticias: busca en el Señor la paz que tu alma anhela y Él adornará tu corazón con una corona de hermosura (Prv. 4:9). Posiblemente el mundo no te va a admirar, porque sus ojos solamente están puestos en las cosas temporales, pero estarás cumpliendo el propósito de tu vida: glorificar a Dios por la eternidad.




“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” 1ª Co. 6:20

Blogger invitada:
Maria Elena Rivas