Sunday, August 14, 2016

La Astucia del Corazón

No sé si alguien ha visto la serie “House of Cards”. La he tratado de ver en dos ocasiones y después de unos cuantos episodios termino dejándola. He visto otras series con peores villanos pero hay algo en Frank Underwood y su esposa que me repugna demasiado para seguirla viendo. Son demasiado sesgados, manipuladores, astutos, calculadores… Nada de lo que ellos dicen es real o auténtico. Siempre tienen una agenda oculta  y son profesionales del engaño. Son hábiles haciendo que los demás hagan exactamente lo que ellos quieren.



 Todo esto me recuerda al primer villano de la historia humana… “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo…” Gn. 3:1. La serpiente se acercó a Eva con una agenda oculta, con medias verdades, con intrigas, sembrando dudas y logró engañarla. Pablo hace hincapié en esta frase: “…la mujer fue engañada…” (1ª Tim. 2:14). Ahora  las mujeres nos jactamos de tener un sexto sentido, de ver mucho más lejos que los hombres, de manejar a los esposos a nuestro antojo, pero aún la primera mujer sin ninguna inclinación al pecado fue engañada. Ese hecho debería de llenarnos de humildad. Nuestra inteligencia relacional no nos exime de la posibilidad de ser engañadas. Satanás todavía se nos acerca con cientos de mentiras y una de ellas es la siguiente: “Si quieres algo bueno puedes ocupar artimañas y medias verdades para  conseguirlo. El fin justifica los medios”. El problema es que esa forma maquiavélica de ver la vida no es una virtud en el reino de los cielos. El Señor no nos permite usar ese tipo de astucia ni siquiera para predicar el evangelio. “Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios…” 2ª Co. 4:2. Tratar de convencer a las personas con medios no transparentes es reprobable aun cuando el fin sea honorable. Ser “astuta de corazón” (Prv. 7:10) no es un cumplido en la Biblia. Es una forma  de describir a una persona manipuladora y egocéntrica que siempre se sale con la suya.

“Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes y sus manos ligaduras” Ecl. 7:26




Una mujer que teme a Dios no utiliza a otras personas para conseguir lo que quiere, sino que se acerca a Dios con un corazón sincero y confiando en la gracia de Dios. Deposita sus cargas ante Él y reposa en su amor y su cuidado. No es una persona pasiva sin ideas propias. Su esposo la aprecia y busca continuamente su sabio y sincero consejo sin desconfiar de sus verdaderas intenciones (Prv. 31:11). Su sí es sí y su no es no (Mt. 5:37; Stg. 5:12). En pocas palabras no se parece en nada a Frank Underwood de “House of Cards” y por otro lado cada día se parece más a Jesús. Ambos son un extremo y hay un amplio espectro en el medio. Por un lado me repugna Frank y por otro lado Jesús es digno de toda mi admiración. La decisión no es difícil, elijo el carácter sencillo y sincero que me ofrece Jesús y que mostraban los primeros cristianos (Hechos 2:46).


“Porque nuestra gloria es ésta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros”. 2ª Co. 1:12

Blogger invitada
Maria Elena de Rivas

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