El Adorno del Corazón
“Fuerza y dignidad son
su vestidura; y se ríe de lo porvenir” Prv. 31:25
Hace poco estuve viendo las noticias nacionales
e internacionales y estuve meditando en ese versículo. La mujer virtuosa de
Proverbios 31 no es una mujer desconectada de la realidad. Ella sabe que el
invierno se aproxima, pero no tiene temor. Podría leer malas noticias en el
periódico, un resultado desfavorable de un examen médico, un estado de cuenta
sobregirado y su reacción siempre sería la misma: se reiría del porvenir,
porque su confianza está en Dios. Su mirada no está puesta en las
circunstancias, sino en su Señor. De esa misma vestidura habla Pedro:
“Vuestro atavío no sea
el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino
el interno, el de corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y
apacible, que es de grande estima delante de Dios” 1ª Pedro 3:3, 4
La cultura actual bombardea a las mujeres con
un mensaje recurrente: Invierte tu tiempo, tu dinero y tus energías en tu
cuerpo y en tu apariencia, pero la Biblia tiene un consejo muy diferente. Dios
quiere que adornemos nuestro corazón con un espíritu apacible, sereno y quieto.
No es una cuestión de temperamento, ni es una confianza en nuestras propias capacidades.
Es una tranquilidad interna que viene de confiar en que nuestro futuro está en
las manos de Dios. Nuestra alma es como un lago que se agita a la menor
tormenta. Esa es la reacción natural a las circunstancias adversas, pero como mujeres
cristianas estamos llamadas a una vida sobrenatural. Tenemos de nuestro lado al
mismo Hijo de Dios que calmó las tormentas con su voz y que caminó sobre las
aguas. Él tiene el poder de librarnos de nuestros temores y apaciguar nuestra
alma con su Palabra así como cuando una madre arrulla a su hijo hasta dormirlo,
pero para eso tenemos que tomar tiempo en su presencia para echar nuestras cargas
sobre Él y recibir el sustento que necesitamos (Sal. 55:22; Sal. 119:28).
“Por nada estéis
afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda
oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz que sobrepasa todo
entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo
Jesús” Fil. 4:6,7
Yo no sé ustedes, pero yo sueño con experimentar
esa paz que sólo Jesús ofrece. La belleza externa es pasajera (Prv. 31:30),
ejercitar el cuerpo es de poco provecho (1ª Tim. 4:8). La única belleza que permanece
para siempre es la de Dios, la cual nosotras estamos llamadas a reflejar con
nuestras vidas. Cada vez que confiamos en el Señor en medio de las adversidades
estamos mostrando que contamos con un Dios fiel, misericordioso y digno de toda
nuestra confianza. ¿Quién no quisiera encontrar el secreto de la belleza? Te
tengo buenas noticias: busca en el Señor la paz que tu alma anhela y Él
adornará tu corazón con una corona de hermosura (Prv. 4:9). Posiblemente el
mundo no te va a admirar, porque sus ojos solamente están puestos en las cosas temporales,
pero estarás cumpliendo el propósito de tu vida: glorificar a Dios por la
eternidad.
“Porque habéis sido
comprados por precio; glorificad pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro
espíritu, los cuales son de Dios” 1ª Co. 6:20
Blogger invitada:
Maria Elena Rivas
Blogger invitada:
Maria Elena Rivas


No comments:
Post a Comment