Sunday, August 14, 2016

El Adorno del Corazón

El Adorno del Corazón
“Fuerza y dignidad son su vestidura; y se ríe de lo porvenir” Prv. 31:25



Hace poco estuve viendo las noticias nacionales e internacionales y estuve meditando en ese versículo. La mujer virtuosa de Proverbios 31 no es una mujer desconectada de la realidad. Ella sabe que el invierno se aproxima, pero no tiene temor. Podría leer malas noticias en el periódico, un resultado desfavorable de un examen médico, un estado de cuenta sobregirado y su reacción siempre sería la misma: se reiría del porvenir, porque su confianza está en Dios. Su mirada no está puesta en las circunstancias, sino en su Señor. De esa misma vestidura habla Pedro:

“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el de corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” 1ª Pedro 3:3, 4

La cultura actual bombardea a las mujeres con un mensaje recurrente: Invierte tu tiempo, tu dinero y tus energías en tu cuerpo y en tu apariencia, pero la Biblia tiene un consejo muy diferente. Dios quiere que adornemos nuestro corazón con un espíritu apacible, sereno y quieto. No es una cuestión de temperamento, ni es una confianza en nuestras propias capacidades. Es una tranquilidad interna que viene de confiar en que nuestro futuro está en las manos de Dios. Nuestra alma es como un lago que se agita a la menor tormenta. Esa es la reacción natural a las circunstancias adversas, pero como mujeres cristianas estamos llamadas a una vida sobrenatural. Tenemos de nuestro lado al mismo Hijo de Dios que calmó las tormentas con su voz y que caminó sobre las aguas. Él tiene el poder de librarnos de nuestros temores y apaciguar nuestra alma con su Palabra así como cuando una madre arrulla a su hijo hasta dormirlo, pero para eso tenemos que tomar tiempo en su presencia para echar nuestras cargas sobre Él y recibir el sustento que necesitamos (Sal. 55:22; Sal. 119:28).

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” Fil. 4:6,7

Yo no sé ustedes, pero yo sueño con experimentar esa paz que sólo Jesús ofrece. La belleza externa es pasajera (Prv. 31:30), ejercitar el cuerpo es de poco provecho (1ª Tim. 4:8). La única belleza que permanece para siempre es la de Dios, la cual nosotras estamos llamadas a reflejar con nuestras vidas. Cada vez que confiamos en el Señor en medio de las adversidades estamos mostrando que contamos con un Dios fiel, misericordioso y digno de toda nuestra confianza. ¿Quién no quisiera encontrar el secreto de la belleza? Te tengo buenas noticias: busca en el Señor la paz que tu alma anhela y Él adornará tu corazón con una corona de hermosura (Prv. 4:9). Posiblemente el mundo no te va a admirar, porque sus ojos solamente están puestos en las cosas temporales, pero estarás cumpliendo el propósito de tu vida: glorificar a Dios por la eternidad.




“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” 1ª Co. 6:20

Blogger invitada:
Maria Elena Rivas

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