T.E.M.O.R.
(Toda Evidencia Mentirosa que Oculta la Realidad)*
*Escribí esto en Febrero del 2014, pero al leerlo de
nuevo, Dios volvió a hablar a mi vida, por eso quise compartirlo.
Mi papá nació en un
pueblo llamado Guaymango, que pertenece a Ahuachapán. Era usual que pasáramos
las vacaciones allá cuando mis hermanos y yo estábamos pequeños. Casi siempre
nos hospedábamos en la casa de una tía, la tía Delmy. Esa casa era una típica
casa de pueblo: grande, con muchos cuartos, con tejas en buena parte del techo,
con animales dentro, etc.
A mí me encantaba ir a Guaymango. Primero porque salíamos de la rutina, luego porque comíamos bastante y de todo lo que queríamos y también porque nos consentían mucho. Pero había una cosa que no me gustaba, usualmente cuando llegaba la noche. Y era que el baño de esa casa quedaba afuera, en el patio. Y si yo quería ir al baño a media noche-lo cual era seguro que iba a pasar- me tocaba salir del cuarto, caminar en medio de esa casota con una lámpara en mano, bajar unas gradas para llegar a una salita, luego seguir caminando hasta la cocina y bajar otras gradas más adelante, para finalmente llegar al patio donde estaba el baño. Pero en el patio siempre se veían sombras, se oían ruidos extraños, las hojas de los árboles se movían de forma sospechosa y todo estaba negro.
Debo admitirlo, daba terror. Lo intenté un par de veces y me asusté
mucho. Creo que de hecho una vez me hice pipí en la cama con tal de no salir y
recorrer ese largo camino. Para una niña como lo era yo en esa época, era un
enorme reto que requería de mucho coraje, y obviamente no lo superé. Recuerdo
muy bien como yo en mi casa podía ir al baño sola durante la noche sin
problemas; pero ir al baño de la tía Delmy, eso sí daba miedo.
Afortunadamente, en algunas ocasiones, mis papás se levantaban y nos
llevaban al baño y así todo era más fácil.
Dejamos de ir a Guaymango por varios años. Y cuando regresé ya estando en la universidad, me volví a hospedar en casa de tía Delmy. Y aunque le habían hecho modificaciones a la casa, hice un recorrido en ella. Y me llamó mucho la atención que ese largo camino para ir al baño que yo recordaba, no eran más que unos cuantos metros. De niña me parecían kilómetros, pero ahora perfectamente podía levantarme en la noche e ir a ese lugar sin miedo.
Cada vez que leo o escucho algo sobre el temor recuerdo esa percepción
que yo tuve por mucho tiempo. El temor es así, se muestra como un gigante, tan
real, tan poderoso, tan presente. Es capaz de paralizarte, convenciéndote de que
algo malo, lo más malo que puedas imaginar, va a ocurrir sin duda. Tiene el
poder de hacerte perder la paz; de afectar tu humor, tus relaciones, tu salud; así
como de generar una serie de interrogantes sobre el papel que juega Dios en
todo eso.
¿Te ha pasado? ¿Te está pasando?
Cuando me descubro llena de miedo acerca de situaciones como enfermedades graves, la inseguridad del país, protección de mi familia, estabilidad económica y el futuro en general; siento que Dios me recuerda ese baño en esa casa en Guaymango. Pensar en ello es un recordatorio que con frecuencia los temores son enormemente más grandes que la realidad. Pensar en ese camino hacia ese baño me parece que es la voz de Dios diciéndome: "pronto vas a darte cuenta que aquello que te ha llenado de temor por un tiempo, luego va a parecerte cosa de niños, y no vas a poder creer que le temías a algo que en realidad no era tan grande"
Quizás has estado enfrentando un temor recientemente, quizás el camino a recorrer te parece imposible de cruzar, quizás has decidido ni intentarlo. Ahora yo te invito a confiar, a dejar que tu Padre Celestial camine contigo, como mis papás lo hacían, para que a pesar de tener miedo, puedas avanzar. Y aún cuando el recorrido parece larguísimo y está todo oscuro, debes saber que se te está cuidando. Dios es más grande que tu temor.
"Puedo cruzar lugares peligrosos y no tener
miedo de nada, porque Tú eres mi pastor y siempre estás a mi lado; me
guías por el buen camino y me llenas de
confianza" Salmos 23:4
"El Señor está conmigo; no tengo miedo. ¿Qué
me puede hacer el hombre?" Salmos 118:6
"No tengas miedo, pues Yo estoy contigo; no
temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, Yo te ayudo, Yo te sostengo con
mi mano victoriosa" Isaías 41:10
“[Tu
Nombre] No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en
Jehová, asegurado está su corazón; no temerá” Salmos 112:7-8a
Dome Maeda
Blogger invitada
http://destellos7.blogspot.com


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