Wednesday, January 11, 2017

COMO VIAJAR CON POCO EQUIPAJE

Hace poco me mudé de casa y me di cuenta de algo: tenía mil cosas innecesarias que hicieron mi traslado mucho más complicado. Lo increíble de todo es que yo nunca imaginé que tuviera tantas cosas superfluas. Periódicamente regalo cosas y boto otras a la basura, así que me sorprendió ver que tenía varias cosas sin las que podía vivir perfectamente.

Estoy segura que ahora mi vida va a ser más sencilla. Entre menos cosas tenga en la casa, menos cosas voy a tener que mantener ordenadas y limpias. Las casas abarrotadas no dejan espacio para nada, los espacios despejados dan la sensación de amplitud y ofrecen más libertad.

Este año tengo un nuevo propósito en mi vida: quiero aprender a viajar con poco equipaje. No me quiero volver a llenar de cosas innecesarias que hacen mi viaje por esta vida más trabajosa de lo que debería de ser. Lo mismo aplica para mi vida espiritual.

Los cristianos somos peregrinos en esta vida. Este mundo no es nuestro destino final, aunque a menudo lo olvidamos. Nuestra ciudadanía no es de esta tierra, nuestras moradas eternas están en el cielo y nuestros tesoros no pertenecen a este mundo.


Lastimosamente nuestra mente espiritual sufre de amnesia crónica y constantemente estamos haciendo de este mundo nuestro hogar permanente. Terminamos llenando nuestro corazón y nuestro tiempo de miles de cosas innecesarias que nos distraen de lo más importante.

La principal tarea de nuestra vida es amar a Dios y a nuestro prójimo (Mt. 22:37-39) y cualquier cosa que nos aparte de ese objetivo es un peso o un pecado que nos impide avanzar en nuestra vida espiritual.

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” Heb. 12:1

Las cargas que los hombres nos imponemos son pesadas y difíciles de llevar (Mt. 23:4). La carga que Jesús tiene para nosotros es ligera (Mt. 11:30), porque su Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Él quiere hacer nuestros pies como de ciervas (Sal. 18:33) para que estemos siempre dispuestos a hacer su voluntad.



Los corazones abarrotados son agobiantes. Los corazones despejados ofrecen el espacio necesario para que el Espíritu Santo se sienta a sus anchas. Aprovechemos este inicio de año para despojarnos de todos esos pesos y pecados que pueden estar haciendo nuestro viaje por esta vida más difícil de lo que debería ser. Mantengámonos firmes en la libertad que Cristo nos ha ofrecido.

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de la esclavitud” Gal. 5:1

Maria Elena Rivas, Blogger Invitada https://myemaus.com



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