Tuesday, March 7, 2017

LA UNICA FORTALEZA REAL Y VERDADERA

El dinero tiene una forma muy particular de hacernos sentir seguros. Con él podemos comprar seguros de vida, de salud, de accidentes, de vehículos, etc.


Los recursos económicos nos permiten brindarle educación a nuestros hijos para que tengan mejores oportunidades en el futuro. Ellos nos permiten vivir en lugares relativamente seguros y hasta podemos ahorrar para tener una vejez tranquila.

Todo eso está bien. Dios quiere que usemos el fruto de nuestro trabajo en una forma sabia y prudente.

“Ve a la hormiga, oh perezoso,
Mira sus caminos, y sé sabio;
La cual no teniendo capitán,
Ni gobernador, ni señor,
Prepara en el verano su comida,
Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”. (Prv. 6:6-8)

El problema no está en las cuentas bancarias o en tener seguros que nos ayuden a sobrellevar cualquier eventualidad. El problema está en la falsa sensación de seguridad que las riquezas producen en el corazón humano.

Hay tres verdades que los cristianos siempre deberíamos tener presentes para que el dinero no ocupe en nuestro corazón el lugar que únicamente le pertenece a Dios:

1.   La seguridad que el dinero nos ofrece es únicamente fruto de la imaginación. No importa si tenemos poco o mucho. Siempre estamos soñando con tener más para poder vivir reposadamente. (Lc. 12:19) El problema es que esa sensación de seguridad no está basada en algo real, sino en un simple espejismo.

“Las riquezas del rico son su ciudad fortificada,
Y como un muro alto en su imaginación”. Prv. 18:11

2.   Las riquezas son inciertas. Una crisis puede arrebatar nuestros ahorros y dejarnos en la ruina económica de un día para otro. Asentar nuestra vida sobre la seguridad que nos ofrecen nuestros recursos económicos es tan absurdo como construir una casa sobre arenas movedizas.

“¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán como alas de águila, y volarán al cielo” Prv. 23:5

3.   Las riquezas son engañosas, porque nos hacen olvidar a Dios. Todos tenemos un vacío en el corazón que únicamente Jesús puede llenar, pero el dinero (y todo lo que podemos comprar con él) tiene la capacidad de adormecer nuestra hambre espiritual a tal grado que lleguemos a olvidar nuestra completa dependencia de Dios.

“No me des pobreza ni riquezas;
Mantenme del pan necesario;
No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová?” (Prv. 30:8,9)

La verdad es que todos necesitamos sentirnos seguros en este mundo tan impredecible. Los seres humanos necesitamos un consuelo en la vanidad de esta vida debajo del sol. Necesitamos una fortaleza que nos proteja de los dardos de nuestros enemigos.


Dios tiene un refugio para nosotros en la persona de su Hijo Jesús. La seguridad que Jesús nos ofrece no es fruto de nuestra imaginación, sino una fuerte ancla que sostiene nuestra vida en medio de cualquier tormenta (Heb. 6:19). Las riquezas vienen y van, pero la palabra de Dios permanece para siempre (Is. 40:8).  

No importa si tenemos nuestras cuentas de ahorro llenas o vacías. Da igual si tenemos bienes materiales o no tenemos absolutamente nada. El único refugio real y verdadero para nuestra necesitada alma es Jesús.

“Torre fuerte es el nombre de Jehová;
A él correrá el justo, y será levantado”. Prv. 18:10


Maria Elena de Rivas
https://myemaus.com



Tuesday, January 17, 2017

El Olor a Cuadernos Recién Forrados

EL OLOR A CUADERNOS RECIÉN FORRADOS

 

Recuerdo que me encantaba ese olor peculiar. El plástico nuevo que mis papás nos compraban a mis hermanos y a mí, para forrar nuestros cuadernos y libros cada inicio del año escolar. 

 


Creo que cada nuevo año es como en esa época. Huele a cuadernos recién forrados. Empezamos de cero, tenemos todo para estrenar, sólo es cuestión de llegar al colegio y sentarnos en nuestra aula para aprender.


El problema es que a veces no nos toca el aula que queremos, nuestros compañeros no son los que esperamos, las materias son difíciles y los exámenes ni se diga. 


Al pasar los días, el olor del plástico recién comprado va desapareciendo, ya no cuidamos nuestras cosas como al inicio. El enfoque ahora está en otras cosas, el entusiasmo por lo que el olor a nuevo trae, se va.


Los años más recientes han sido así para mí. Comienzo con todas las pilas recargadas, con propósitos y resoluciones, pero, cuando menos lo espero, me doy cuenta que solo ‘voy pasando’.


Casi siempre la causa es la mismaquité la mirada del Maestro. Me distraje por los amigos alrededor, por las cosas que he perdido, dejé de ser disciplinada, ya no me gustó lo difícil que las ‘pruebas’ se pusieron y todo porque ya no me enfoqué en la Fuente de todo lo que necesito.


Te invito a ver este 2017 como tu nueva aula de clases. Saca tus cuadernos y libros con olor a nuevo, toma todas las notas que puedas, haz todos los amigos que sean posibles, pon la máxima atención, ejercita la disciplina y responsabilidad de lo que te corresponde hacer…pero por nada del mundo quites tu mirada de Él, del Maestro.


 


El que mejor enseña (Mateo 7:29), el que sabe todo (Salmos 147:5), el que es paciente y no esconde nada a los Suyos (Marcos 4:34), el que tiene inventariado tus cabellos (Mateo 10:30)  y le pone nombres a las estrellas una a una (Salmos 147:4) es el Maestro que te acompañará a lo largo de este año. 


No temas, tan solo pon tu mirada en Él, haz todo lo que te pida-aún cuando no entiendas del todo sus métodos y confía en que el aprendizaje valdrá la pena.


No importa si al final del año, nuestros cuadernos ya no huelen a nuevo, habrá valido la pena porque estarán llenos de todo lo que aprendimos de Él.


Pasa adelante, ya estás inscrita, toma tu asiento. ¡Bienvenida al aula del mejor Maestro! 

 

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” Hebreos 12:2


Blogger Invitada Domenica Maeda 

http://destellos7.blogspot.com/

Wednesday, January 11, 2017

COMO VIAJAR CON POCO EQUIPAJE

Hace poco me mudé de casa y me di cuenta de algo: tenía mil cosas innecesarias que hicieron mi traslado mucho más complicado. Lo increíble de todo es que yo nunca imaginé que tuviera tantas cosas superfluas. Periódicamente regalo cosas y boto otras a la basura, así que me sorprendió ver que tenía varias cosas sin las que podía vivir perfectamente.

Estoy segura que ahora mi vida va a ser más sencilla. Entre menos cosas tenga en la casa, menos cosas voy a tener que mantener ordenadas y limpias. Las casas abarrotadas no dejan espacio para nada, los espacios despejados dan la sensación de amplitud y ofrecen más libertad.

Este año tengo un nuevo propósito en mi vida: quiero aprender a viajar con poco equipaje. No me quiero volver a llenar de cosas innecesarias que hacen mi viaje por esta vida más trabajosa de lo que debería de ser. Lo mismo aplica para mi vida espiritual.

Los cristianos somos peregrinos en esta vida. Este mundo no es nuestro destino final, aunque a menudo lo olvidamos. Nuestra ciudadanía no es de esta tierra, nuestras moradas eternas están en el cielo y nuestros tesoros no pertenecen a este mundo.


Lastimosamente nuestra mente espiritual sufre de amnesia crónica y constantemente estamos haciendo de este mundo nuestro hogar permanente. Terminamos llenando nuestro corazón y nuestro tiempo de miles de cosas innecesarias que nos distraen de lo más importante.

La principal tarea de nuestra vida es amar a Dios y a nuestro prójimo (Mt. 22:37-39) y cualquier cosa que nos aparte de ese objetivo es un peso o un pecado que nos impide avanzar en nuestra vida espiritual.

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” Heb. 12:1

Las cargas que los hombres nos imponemos son pesadas y difíciles de llevar (Mt. 23:4). La carga que Jesús tiene para nosotros es ligera (Mt. 11:30), porque su Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Él quiere hacer nuestros pies como de ciervas (Sal. 18:33) para que estemos siempre dispuestos a hacer su voluntad.



Los corazones abarrotados son agobiantes. Los corazones despejados ofrecen el espacio necesario para que el Espíritu Santo se sienta a sus anchas. Aprovechemos este inicio de año para despojarnos de todos esos pesos y pecados que pueden estar haciendo nuestro viaje por esta vida más difícil de lo que debería ser. Mantengámonos firmes en la libertad que Cristo nos ha ofrecido.

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de la esclavitud” Gal. 5:1

Maria Elena Rivas, Blogger Invitada https://myemaus.com



Monday, January 2, 2017

EL GOZO POR LAS PROMESAS QUE TARDAN EN CUMPLIRSE

EL GOZO POR LAS PROMESAS QUE TARDAN EN CUMPLIRSE

El libro de San Lucas es el Evangelio más usado en la época navideña. Nos ofrece detalles de los eventos que rodearon la anunciación y nacimiento de Jesús.

Me llama la atención la forma en que se entretejen las historias de varias personas que esperaban por una promesa. 


 


Primero, el sacerdote Zacarías y su mujer Elisabet. Lucas los describe así: “ambos eran justos delante de Dios y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor” (Lucas 1:6). Para mí, calificaban perfectamente para recibir de inmediato cualquier cosa que desearan. Sin embargo, ella era estéril y encima de todo, ya los años habían pasado y la pareja estaba muy ‘vieja’. Pero ¿por qué Dios no les había dado el privilegio de tener un hijo? No lo sé. Lo único que sé es que ellos ORABAN por ese deseo (Lucas 1:14) y el ángel anunció que Juan finalmente llegaría (Lucas 1:14-16) para traer Gozo a sus envejecidos padres.


Al ir al capítulo 2, nos encontramos con Simeón, un anciano que era un “hombre justo y piadoso” (v.25). “Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al ungido del Señor” (v.26). Dios cumplió y hasta pudo cargar al bebé Jesús.


Luego, aparece Ana la profetisa, quien en el templo animaba a otros que esperaban la redención. Una vez conoció al bebé Jesús, hablaba de él todo el tiempo, transmitía el Gozo de saber que la respuesta materializada de Dios había llegado (Lucas 2:36-38).

Y no podemos dejar atrás a María, la madre de nuestro Señor. El ángel Gabriel le anunció: “este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios, le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lucas 1:32-33). Pero ella,vivió la dolorosa experiencia de ver a su hijo perseguido, acusado falsamente, juzgado injustamente y sacrificado como un criminal.  He tratado de imaginar todo el luto y aflicción que María experimentó. Quizás por momentos dudó de la palabra de Gabriel. Como mamá, estoy segura que quiso ser ella la que sufriera todo lo que su primogénito sufrió. Sin embargo, no tuvo más opción que confiar en que el Señor cumpliría Su plan.


¿Y qué de las profecías que el pueblo de Israel esperaba? Les había sido anunciado por Isaías, por Miqueas, por el mismo David en los Salmos, por mencionar algunos, que un Mesías llegaría. Pero miles de años pasaron e Israel seguía esperando.


La primera Navidad es para mí un recordatorio que nuestro Dios cumple Sus promesas. Estoy convencida que a Zacarías, Elisabet, Ana o Simeón; no les importó cuánto habían esperado, en el momento en que supieron que su tiempo de espera había terminado, su Gozo fue tal que solo pudieron glorificar a Dios.


En víspera de la Nochebuena y la conmemoración del nacimiento de nuestro Salvador, te animo a recobrar el Gozo. Quizás llegas a estas fechas pensando que otro año más se va y Dios te sigue haciendo esperar. 

Para estos personajes pudo parecer que las promesas nunca se cumplirían, que el hijo anhelado, o que el Mesías no llegarían. Sin embargo, aquella estrella inesperada e inusual en el cielo (Mateo 2:2) era el símbolo que la espera había acabado.


Quizás esta Navidad te encuentre esperando por una promesa antigua o por una respuesta a una oración. Te animo a no perder el Gozo mientras la espera dure. Sigue creyendo, sigue confiando, sigue esperando con Esperanza. Como a cada uno de estos personajes, tu respuesta puede llegar en cualquier momento. Aunque haya habido silencio de parte del Señor por mucho tiempo, puede ser que una ‘estrella’ se cruce en tu camino repentinamente, como una señal que tu espera terminó.


¡Gocémonos juntas en esta Navidad! ¡El Mesías ha nacido! ¡Las promesas SI se cumplen!


 

 

“No temáis; porque  he aquí os doy nuevas de gran Gozo, que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador” Lucas 2:10-11

“Hazme oír Gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido” Salmos 51:8

“Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma, mi carne también reposará confiadamente” Salmos 16:9