EL GOZO POR LAS PROMESAS QUE TARDAN EN CUMPLIRSE
El libro de San Lucas es el Evangelio más usado en la época navideña. Nos ofrece detalles de los eventos que rodearon la anunciación y nacimiento de Jesús.
Me llama la atención la forma en que se entretejen las historias de varias personas que esperaban por una promesa.
Primero, el sacerdote Zacarías y su mujer Elisabet. Lucas los describe así: “ambos eran justos delante de Dios y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor” (Lucas 1:6). Para mí, calificaban perfectamente para recibir de inmediato cualquier cosa que desearan. Sin embargo, ella era estéril y encima de todo, ya los años habían pasado y la pareja estaba muy ‘vieja’. Pero ¿por qué Dios no les había dado el privilegio de tener un hijo? No lo sé. Lo único que sé es que ellos ORABAN por ese deseo (Lucas 1:14) y el ángel anunció que Juan finalmente llegaría (Lucas 1:14-16) para traer Gozo a sus envejecidos padres.
Al ir al capítulo 2, nos encontramos con Simeón, un anciano que era un “hombre justo y piadoso” (v.25). “Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al ungido del Señor” (v.26). Dios cumplió y hasta pudo cargar al bebé Jesús.
Luego, aparece Ana la profetisa, quien en el templo animaba a otros que esperaban la redención. Una vez conoció al bebé Jesús, hablaba de él todo el tiempo, transmitía el Gozo de saber que la respuesta materializada de Dios había llegado (Lucas 2:36-38).
Y no podemos dejar atrás a María, la madre de nuestro Señor. El ángel Gabriel le anunció: “este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios, le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lucas 1:32-33). Pero ella,vivió la dolorosa experiencia de ver a su hijo perseguido, acusado falsamente, juzgado injustamente y sacrificado como un criminal. He tratado de imaginar todo el luto y aflicción que María experimentó. Quizás por momentos dudó de la palabra de Gabriel. Como mamá, estoy segura que quiso ser ella la que sufriera todo lo que su primogénito sufrió. Sin embargo, no tuvo más opción que confiar en que el Señor cumpliría Su plan.
¿Y qué de las profecías que el pueblo de Israel esperaba? Les había sido anunciado por Isaías, por Miqueas, por el mismo David en los Salmos, por mencionar algunos, que un Mesías llegaría. Pero miles de años pasaron e Israel seguía esperando.
La primera Navidad es para mí un recordatorio que nuestro Dios cumple Sus promesas. Estoy convencida que a Zacarías, Elisabet, Ana o Simeón; no les importó cuánto habían esperado, en el momento en que supieron que su tiempo de espera había terminado, su Gozo fue tal que solo pudieron glorificar a Dios.
En víspera de la Nochebuena y la conmemoración del nacimiento de nuestro Salvador, te animo a recobrar el Gozo. Quizás llegas a estas fechas pensando que otro año más se va y Dios te sigue haciendo esperar.
Para estos personajes pudo parecer que las promesas nunca se cumplirían, que el hijo anhelado, o que el Mesías no llegarían. Sin embargo, aquella estrella inesperada e inusual en el cielo (Mateo 2:2) era el símbolo que la espera había acabado.
Quizás esta Navidad te encuentre esperando por una promesa antigua o por una respuesta a una oración. Te animo a no perder el Gozo mientras la espera dure. Sigue creyendo, sigue confiando, sigue esperando con Esperanza. Como a cada uno de estos personajes, tu respuesta puede llegar en cualquier momento. Aunque haya habido silencio de parte del Señor por mucho tiempo, puede ser que una ‘estrella’ se cruce en tu camino repentinamente, como una señal que tu espera terminó.
¡Gocémonos juntas en esta Navidad! ¡El Mesías ha nacido! ¡Las promesas SI se cumplen!
“No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran Gozo, que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador” Lucas 2:10-11
“Hazme oír Gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido” Salmos 51:8
“Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma, mi carne también reposará confiadamente” Salmos 16:9